Como agrandar el pené

Mi nombre es Pablo, y soy un estudiante de La Puebla de Valverde, un municipio en las proximidades de Teruel, donde estoy residiendo temporalmente. Mi historia comienza cuando empiezo el grado universitario de Magisterio; hasta entonces mi vida había sido más bien sencilla, discreta e introvertida. Era virgen, por supuesto. Mi único consuelo era el porno, el cual me hizo darme cuenta del diminuto tamaño de mi pene (9 cm), pero como veía muy lejana la oportunidad de follar, no le di importancia.

El Tamaño si importa y te diré el por qué

Cuando empecé la carrera, sin embargo, me sumergí de lleno en el ambiente fiestero universitario. El tamaño de mi pene era algo que me avergonzaba y ocultaba, pero creía que no iba a acarrear gravedad cuando llegara el momento de follar, así que me lo pasaba bien y conocía a mujeres.

El punto de inflexión llegó cuando una noche se me presentó la ocasión de tener sexo con una chica en la que tenía interés desde hacía mucho. Todo fue mal. Nada más empezar tuve la sensación de que con un pene tan pequeño no iba a ir a ningún lado. La chica lo notó, en los dos sentidos. Notó mi súbita frustración y vergüenza (porque, no me voy a engañar, sentí una vergüenza voraz), y el polvo, si se le puede llamar así, fue efímero y pésimo. La mujer no disfrutaba, no gemía, y esa ratificación por su parte me hundió y me desconcentró de tal manera que no pudimos ni acabarlo: me había convertido en un impotente, y mi fuente de impotencia era exclusivamente el tamaño.

No volví a saber nada más de ella, y en parte lo agradecí. Mi objetivo era, desde entonces, agrandar mi pene. Claro que no lo iba a tener tan fácil. Hablándolo con mis amigos más íntimos, me insistían en que era todo mental, en que la mayoría de ellos no tenían el pene largo pero el empeño era más que suficiente para que las chicas con quienes follaban disfrutaran como nunca. Decidí darles una oportunidad, así que me olvidé de cómo agrandar mi pene y llevarme a la cama a más mujeres, hasta tener una experiencia reconfortante.

Lo intenté, y de verdad que lo intenté. Tiré de todo mi carisma, tiré de un poco del alcohol antes del polvo para quitarme ansiedad… No funcionaba. Pensar que con el diminuto tamaño de mi pene podía satisfacer a las mujeres era auto-engañarme: no podía hacer disfrutar a las mujeres. Punto. Pese a los vanos esfuerzos de mis amigos por convencerme de lo contrario, yo consideré que el primer paso era aceptarlo. Ni qué decir cabe que el tiempo me dio la razón y ahora follo mucho más que ellos, pero ese es otro tema.

CON MI AUTOESTIMA POR LOS SUELOS, las mujeres cada vez más lejos de mí y la sensación de que mis relaciones sexuales estaban destinadas al olvido si no lo remediaba, me puse manos a la obra.

Lo primero que hice fue pedir cita con un urólogo. Al principio me comentó que el porno había construido una sociedad fálica centrada solo en la cantidad y no en la calidad y milongas por el estilo, haciéndome entender que era un exagerado y que presentarme en su consulta con 20 años preguntando cómo agrandar mi pene era hasta cómico. La cosa cambió cuando le enseñé que mi pene era verdaderamente pequeño: cambió su cara pero, para no ofenderme, salió por los mismos derroteros de excusas y consuelos. Yo, a pesar de estar anímicamente destrozado, tenía las cosas claras, y se lo dije bien claro: quería agrandar el pene, la experiencia me había mostrado que necesitaba eso, y necesitaba que me diera soluciones o me iría a otro.

Con esta amenaza tan típica como efectiva lo convencí. Me habló de ejercicios naturales para realizar durante meses con los que apenas conseguiría alargarlo uno o dos centímetros. Hice cuentas. Mi pene medía nueve centímetros. Con dos más iba a seguir a tres de la media, algo irrisorio y que me iba a dejar en la misma situación. Lo rechacé. Me propuso algo más arriesgado pero con unos resultados garantizados y más efectivos: una operación de alargamiento. Entre que siempre he sido reacio a las operaciones, que el alargamiento obtenido –tres centímetros y medio- tampoco era muy reseñable, y que el post-operatorio era largo y doloroso, le di las gracias al hombre y me fui.

¿Pastillas para agrandar el pené?

Un buen día, curioseando por internet di con un producto que contaba con unas opiniones abrumadoramente positivas y cuyo funcionamiento era muy sencillo. Se trataba de XtraSize, una pastilla a modo de suplemento, totalmente natural, que permitía mayor abertura y captación de sangre de los cuerpos carnosos del falo y el glande, mediante lo que se conseguía agrandar el pene. Me sonaba a patraña, porque un producto tan efectivo para agrandar mi pene solo podía ser falso o económicamente inalcanzable.

Pastillas Xtrasize sobre mi mesa

Pastillas Xtrasize sobre mi mesa

No obstante, y en vistas de que no se me ocurría cómo agrandar el pene de otra manera, lo compré, con cierta tranquilidad que me daba el respaldo de miles de clientes satisfechos. Me llegó a casa poco después, totalmente discreto y con unas breves premisas sobre cómo agrandar tu pene siguiendo el tratamiento. Con la esperanza de un mundo nuevo de oportunidades, sexo, orgasmos y amantes, comencé a tomarlos.

Puedo jurar sobre cualquier cosa que noté los resultados prácticamente desde el primer día. No en tamaño, que aumentaría solo una semana después, sino en sensaciones. Notaba el pene más vehemente, con más fuerza, más erecto. Motivado, me hice una paja, y fue sin duda la mejor que me había hecho hasta ese momento. Mi pene aguantaba mucho más y se mantenía más duro que antes. No solo había encontrado cómo agrandar mi pene: mi pene era, en esencia, más firme.

EN UN MES ME HABÍA CRECIDO 4 CM, y yo estaba pletórico. Todavía veía mi pene pequeño, pero el contraste fue tan radical que me subió la autoestima muchísimo. Me llevé a una mujer a la cama y, por primera vez, follé. Me la follé. No fue el mejor polvo de mi vida, ni para mí ni para ella, pero fue medianamente digno y me animó a seguir probando XtraSize.

>> Ver: XtraSize Opiniones de usuarios que han probado el producto

¿El resultado? En 6 meses tengo un pene de 15 centímetros. No solo tengo sexo hasta hartarme, sino que les doy a las mujeres el mejor rato que pasarán en su vida. Puede parecer extraño, pero cuando llevas a una mujer al orgasmo, lo notas. Tu pene lo nota.

La calidad de mi vida ahora mismo es encomiable. Con un sencillo tratamiento, he pasado de vivir una vida discreta y mediocre a tener una todo lo placentera que uno pueda desear. Si estás buscando cómo agrandar tu pene, o tienes dudas, no te lo pienses: anímate. Todo el tiempo que pases sin XtraSize será menos tiempo que van a disfrutar de tu pene decenas de mujeres y tú mismo. Porque de eso se trata: no solo disfrutarán más ellas, disfrutarás más tú. Te mirarás al espejo seguro, convencido y satisfecho. Puedo garantizarte que, con XtraSize, algún día te acordarás de este artículo y sabrás que agrandar el pene fue la mejor decisión de tu vida.

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